Uta... después de mucho tiempo sin escribirle al blog, hoy había un comentario que decía "ya ponte a escribir". Han pasado tantas cosas, tantas otras no han pasado (como en mi vida: -aquí no pasa ná) y muchas más van a pasar, o al menos eso parece.
En el principio fue la influenza.
Yo era feliz, muy muy feliz. Por fin, luego de ser un enfermizo y chaquetero lector de ciencia ficción, iba a poder vivir eso que todo friki del ciberpunk quiere experimentar: la destrucción de la humanidad por un virus. En el segundo día de la vorágine epidémica, luego del jueves en que salió Calderón a dar su memorable aviso del "virus desconocido, incurable y mortal", empecé a ver cómo subían las cifras de muertos dadas por la Secretaría de Salud, fui testigo de las medidas restrictivas de contacto físico y la exhortación del uso del cubrebocas, los cambios en el nivel de alerta de la OMS, los brotes del virus en países incluso lejanos... todo parecía indicar que veríamos hospitales llenos de enfermos, camiones de redilas repletos de cadáveres y pilas de muertos calcinándose en tiraderos a cielo abierto.
Me obsesioné con las noticias, despertaba, sacaba de la inactividad la computadora (que había estado prendida toda la noche), revisaba el website de El universal, el de la OMS, el Diario de Morelos y lo que iba saliendo por ahí. De la teoría del shock al ataque bacteriológico de terroristas musulmanes. Así cada mañana y cada noche, a veces también en la tarde cuando no había mucho trabajo.
Después fue el paro de actividades.
Mi primo y yo planeábamos una expedición a D.F. para tomar fotos y ver lo que pasaba, fantaseábamos con encontrar un cerco de sacos llenos de arena, alambre de púas y militares con máscaras antigás en las entradas del D.F., imaginábamos camiones sanitarios recorriendo las calles para recoger a los enfermos que caminaban como perdidos por las calles repletas de basura y cubrebocas manchados de sandre y moco.
Pensábamos en el fin del mundo, en este mundo en el que vivimos y que muchas veces le perdimos el sentido; ser testigo de su fin confería sentido a la existencia, nos ponía al límite, nos colocaba en una situación en la que lucharíamos por subsistir o moriríamos enfermos como los demás, nos arrojaba a la posibilidad de la violencia más animal, más radical que surge en momentos de excepción. Nos hacía sentirnos vivos, a mí, a Mar, a Iván, mi primo.
Y luego, todo acabó.
Se fue como la fantasía que era, todo regresó a la normalidad y nuestro sueño se escapó, nuestra nueva vida se exterminó entre el gel desinfectante y los cubrebocas sin usar.
No hubo más violencia vital ni planes de huída, no hubo más bienestar en la desgracia, no hubo más sorpresas ni más espontaneidad.
Patético y triste. Fuimos un trío de melancólicos misántropos que veían la redención de su caída en el fin de la humanidad, y al final de todo, no hubo menos humanidad ni más destrucción, nada cambió. "Todo permanecerá igual/ las sonrisas gastadas/ el interés interesado/ todo permanecerá igual" nos dijo Alejandra Pizarnik.
Qué razón tuvo.
5.6.09
12.3.09
Run run run run run run runaway/ oh oh oh/ ay ay ay ay ay woo!
Hoy es jueves y ayer en la noche, igual que el lunes, salí a correr por las calles de la zona, no porque sea un amante del ejercicio ni por tener la fiebre de la Universiada (lo que pasa es que acá cerca de la UAEM últimamente hay un montón de gente corriendo por la avenida y dentro de la uni, todos se preparan para la Universiada, que son como las Olimpiadas pero de universidades, con menos fama, glamour e importancia que las Olimpiadas pero no menos dinero de por medio: no hay papel ni agua en la mayoría de los baños, pero sí hay dinero para construir nuevas canchas, los pagos a proveedores se hacen a los tres meses y las computadoras de la mayoría de las facultades se traban con cuatro ventanas abiertas, pero hay "infraestructura" suficiente para ser la sede de los jueguitos esos. Por cierto, como el frontón no es deporte de competencia -vaya a saber dios nuestro señor por qué si es el único deporte en verdad divertido- ¡llenaron de cosas que estaban en el auditorio la cancha! y ahora no se puede jugar hasta que terminen de arreglar el auditorio, es decir, tiempo indefinido. ¿no es una estupidez? Aunque, claro, dejar jugar a un montón de vagos frontón y ponerle papel a los baños no son méritos notorios para el rector, ¿querrá lanzarse para Pte. Municipal o Gobernador? estos psicólogos, caray.) Ejem, ejem...luego de este largo muy largo paréntesis (tenía que expresar mi molestia de algún modo) regreso al tema principal, que era simplemente que hoy es jueves y ayer en la noche, igual que el lunes, salí a correr por las calles de la zona, no porque sea un amante del ejercicio ni por tener la fiebre de la Universiada, simplemente porque perder peso.
Alguien tiene un serio problema con la concreción de sus ideas...
El alfiler en el zapato.
Ayer me pasó algo extrañísimo:
Iba caminando de la librería hacia la Universidad para entregar un oficio en PROMEP, tomé por la derecha y sobre la banqueta, de pronto, al dar un paso, sentí un pinchazo muy agudo, como si me inyectaran en la planta del pie, mi reacción fue sacarme el zapato y arrojarlo, para luego qué era lo que tenía dentro del calcetín; lo revisé y nada, sólo veía la marca del pinchazo en mi piel, recogí el zapato y al ver el interior, descubrí un alfiler: no estaba dentro del zapato, ¡había atravesado la suela!, se había doblado (seguramente cuando me saqué el calzado de golpe) y no lo podía quitar de la suela.
Usé unas piedras para retirarlo de mi suela y seguir mi camino. Ya no llegué a tiempo a PROMEP y no me recibieron el oficio, volví a la librería con el alfiler en la mano para explicar el por qué de mi demora. Se rieron de mí, sin más... que esas cosas no pasan, dijeron, al menos no a los humanos.
En otro blog
En Taller de Redacción nos pidieron que cada reporte de lectura fuera entregado como una revista o periódico; cuando nos dijo eso, sentí que se me iba el aliento porque no sé usar el Publisher ni el Ilustrator y otros similares para hacer lo de las revistas. Así que pensé: "puedo hacer un blog, ya tengo uno, sólo debo copiar los códigos y listo" así que así lo hice, ahora tengo otro blog con otra identidad que es muy parecido a este, pero con 2 autores más y trabajos de la escuela subidos, además de noticias de la FCPyS... dudo que le interesen a alguien.
Veré qué tal me va. Aunque estoy casi seguro que se creará una controversia, lo que es cierto, es que es mucho más tardado hacer el blog que estar pegando cuadritos en el word. De cualquier forma apelaré al discurso de los nuevos medios y la difusión para justificar mi postura; el sábado se decidirá.
Este es el blog: Vacas Mecanógrafas
4.3.09
En el ambiente propicio
Recién me enteré que en febrero vino La prohibida al Pasaje América, ¡maldición! ¿por qué no tengo amigos en el ambiente que me avisen y patrocinen esos eventos? Era mi oportunidad para ponerme los pantalones rosas de terciopelo sin que todos me vieran con odio o me lanzaran botellas de plástico. Además, no conozco el lugar y era una escusa maravillosa para ir. Una lástima de verdad, muero por corear quedito No busques compañía y bailar al ritmo de Prohibida y perdida
"Y es que estoy prohibida/ para hombres como tú/ siento aún la herida sangrar"
"Y es que estoy prohibida/ para hombres como tú/ siento aún la herida sangrar"
Lo pasado ya pasó.
Gracias a todos por los comentarios.
Lo pasado ya pasó, así que el mundo no se detiene.
Este blog vuelve a la vida luego de un largo letargo.
Lo pasado ya pasó, así que el mundo no se detiene.
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