25.11.10

San Sebaldo en los suburbios

Cambio de casa, cambio de empleo, cambio de talla y cambio de hábitos.

Ha sido una época compleja (como si nunca lo fuera) y a pesar de haber tenido un cumpleaños muy ajetreado, logamos hacer la mudanza y la fiesta sin muebles en la vieja casa.

También logré seguir en el nuevo trabajo y parece que eso tiene un buen rumbo.

Aún me estoy reacomodando, no sé qué será del siguiente año, y menos qué será de mí.
Sólo sé que me siento contento y que me da gusto seguir acá, en el blog y, sobre todo, en la vida.

¡Que la gloria del Santísimo Señor Sebaldo nos dignifique con su gracia!

 He dicho.

17.9.10

A más de tres días

Llevas más de tres días sin aparecer por aquí y cada vez me parece más terrible.

Una sonrisa, una palabra, un abrazo... extraño todo de ti, hasta cuando te odio y me odias.

Espero que vuelvas algún día, el martes, el lunes, el siguiente mes, la siguiente semana, el otro año.

La casa sin ti está algo hueca, los gatos sin ti no son tan felices... ni los caracoles quieren comer y parece que las plantas dejan de absorver el agua.

La comida está sosa y las fiestas se llenan de niebla; las caminatas saben a óxido y los anocheceres... los anocheceres no encierran dulzura, todo es vanidad, como decía el Eclesiastés.

No quiero irme a dormir pensando que volverás, aunque en cierto sentido, está bien.

No nos habiamos separado así nunca. Y ahora que no estás, te extraño

Regresarás, lo sé. Y cuando vuelvas, ¿te extrañaré?

26.7.10

Itinerario de lectura

Este es mi itinerario de lectura sugerida de las obras de Sebald (excluyendo Patria pútria, Campo Santo y Sin decir)

Los emigrados
Austerlitz
Sobre la historia natural de la destrucción
Los anillos de saturno
Vértigo
Del natural

Si una noche...

Si una noche de invierno un viajero decide tomar el numinoso camino que dicta Sebald y, anegado por las miasmas de su inmisericorde alma, se apea del brioso corcel para luego pisar el anegado fango, sepa que no faltarán esbirros que le busquen e instiguen a dejar el camino. Sepa aquel viajero que el sendero se cubre con espinas dolientes, pero en cada gota de sangre derramada al pasar entre espinos, encontrará una joya engastada en ámbar que, cual mágica runa, le librará de su ominosa errancia.

7.6.10

Los anillos de Saturno





Los anillos de Saturno, escrito por W. G. Sebald, publicado por la editorial Anagrama (antes se publicó en editorial Debate).

Este no es ni el primero ni será el último libro de Sebald que lea. Sin embargo, se acerca el fin de las obras disponibles al español y, aunque supiera alemán, se acabaría pronto también.
Sebald no escribió mucho, le sorpendió la muerte y nos dejó con un puñado de obras, muy pocas según mi opinión. A pesar de tan desgraciado evento, la obra que nos ha regalado Sebald es increible, inconmesurable, magnífica.
En Los anillos de Saturno, lo único, y a la vez lo más, saturnino es el ambiente que recrea el autor durante toda su novela. Ya en Sobre la historia natural de la destrucción pude reconocer a un escritor con ánimo melancólico, constantemente sumido en sí mismo y en su universo interior. Este universo interno, que paracería inaccesible a los otros, está plagado de confluencias con el exterior. En Los anillos Sebald recorre tantos temas como caminos, Sebald, eterno paseante, nos lleva de la mano de historias tan extrañamente conectadas como las enfermedades mentales de los sericicultores hasta la cría del arenque en Inglaterra; va de un modelo del Templo de Salomón a la historia de Chateaubriand.
Increible y a la vez comúnmente, en el libro existe muy poca acción. Quien se adentre a Los anillos en busca de trepidantes aventuras o descripciones decimonónicas de paisajes no encontrará solaz aquí. Quien, por el contrario, se adentre a los umbríos caminos que Saturno y la melancolía nos han dictado, encontrará una refulgente estancia para, cansinamente, observar el devenir del mundo.

Anegado de frases lapidarias que pueden ser el epitafio de tumbas memorables, este libro no es otra cosa que un viaje a través de los senderos de la humanidad, siempre marcada por la historia natural de su destrucción.

6.6.10

García, el grande

Vi a Charly García en el Auditorio Nacional.

Imparable

Increible

Inigualable

Inaudito

¡¡Aguante, García!!