Llevas más de tres días sin aparecer por aquí y cada vez me parece más terrible.
Una sonrisa, una palabra, un abrazo... extraño todo de ti, hasta cuando te odio y me odias.
Espero que vuelvas algún día, el martes, el lunes, el siguiente mes, la siguiente semana, el otro año.
La casa sin ti está algo hueca, los gatos sin ti no son tan felices... ni los caracoles quieren comer y parece que las plantas dejan de absorver el agua.
La comida está sosa y las fiestas se llenan de niebla; las caminatas saben a óxido y los anocheceres... los anocheceres no encierran dulzura, todo es vanidad, como decía el Eclesiastés.
No quiero irme a dormir pensando que volverás, aunque en cierto sentido, está bien.
No nos habiamos separado así nunca. Y ahora que no estás, te extraño
Regresarás, lo sé. Y cuando vuelvas, ¿te extrañaré?
17.9.10
26.7.10
Itinerario de lectura
Este es mi itinerario de lectura sugerida de las obras de Sebald (excluyendo Patria pútria, Campo Santo y Sin decir)
Los emigrados
Austerlitz
Sobre la historia natural de la destrucción
Los anillos de saturno
Vértigo
Del natural
Si una noche...
Si una noche de invierno un viajero decide tomar el numinoso camino que dicta Sebald y, anegado por las miasmas de su inmisericorde alma, se apea del brioso corcel para luego pisar el anegado fango, sepa que no faltarán esbirros que le busquen e instiguen a dejar el camino. Sepa aquel viajero que el sendero se cubre con espinas dolientes, pero en cada gota de sangre derramada al pasar entre espinos, encontrará una joya engastada en ámbar que, cual mágica runa, le librará de su ominosa errancia.
7.6.10
Los anillos de Saturno
Los anillos de Saturno, escrito por W. G. Sebald, publicado por la editorial Anagrama (antes se publicó en editorial Debate).
Este no es ni el primero ni será el último libro de Sebald que lea. Sin embargo, se acerca el fin de las obras disponibles al español y, aunque supiera alemán, se acabaría pronto también.
Sebald no escribió mucho, le sorpendió la muerte y nos dejó con un puñado de obras, muy pocas según mi opinión. A pesar de tan desgraciado evento, la obra que nos ha regalado Sebald es increible, inconmesurable, magnífica.
En Los anillos de Saturno, lo único, y a la vez lo más, saturnino es el ambiente que recrea el autor durante toda su novela. Ya en Sobre la historia natural de la destrucción pude reconocer a un escritor con ánimo melancólico, constantemente sumido en sí mismo y en su universo interior. Este universo interno, que paracería inaccesible a los otros, está plagado de confluencias con el exterior. En Los anillos Sebald recorre tantos temas como caminos, Sebald, eterno paseante, nos lleva de la mano de historias tan extrañamente conectadas como las enfermedades mentales de los sericicultores hasta la cría del arenque en Inglaterra; va de un modelo del Templo de Salomón a la historia de Chateaubriand.
Increible y a la vez comúnmente, en el libro existe muy poca acción. Quien se adentre a Los anillos en busca de trepidantes aventuras o descripciones decimonónicas de paisajes no encontrará solaz aquí. Quien, por el contrario, se adentre a los umbríos caminos que Saturno y la melancolía nos han dictado, encontrará una refulgente estancia para, cansinamente, observar el devenir del mundo.
Anegado de frases lapidarias que pueden ser el epitafio de tumbas memorables, este libro no es otra cosa que un viaje a través de los senderos de la humanidad, siempre marcada por la historia natural de su destrucción.
6.6.10
García, el grande
Vi a Charly García en el Auditorio Nacional.
Imparable
Increible
Inigualable
Inaudito
¡¡Aguante, García!!
Imparable
Increible
Inigualable
Inaudito
¡¡Aguante, García!!
26.3.10
Todas las cosas son fatigosas, más de lo que el hombre puede expresar
Cada día caminamos como ciegos y cada noche nos refugiamos de las sombras
todas las mañanas abrimos los ojos y bebemos un poco de agua
¿para qué?
Todos los días hablamos con alguien y vemos a los otros a los ojos
todas las noches dormimos y cada madrugada soñamos
¿para qué?
Para qué, si no habrá memoria de las cosas que hacemos ni de las que dejamos de hacer
si un día el polvo se apilará sobre nuestros huesos y la muerte bailará en las tumbas
si un día nadie recordará nuestros hechos y nuestras hazañas
Nada permanece, todo se va en el correr del viento, todo se destruye y todo se carcome
nada permanece más que el olvido
nada permanece, ni siquiera el dolor
Cada día aprendemos y cada día olvidamos
cada noche deseamos y cada mañana sufrimos
Todo es fatiga en el hombre y nada es solaz
no hay calma en la tierra sino lágrimas en el horizonte
Nada permanece más allá de nuestra vida.
Nadie continuará nuestra obra
nadie reconocerá nuestros frutos
Yo me pregunto, ¿para qué?
El tiempo se nos fuga de los dedos y la vida se evapora en cada soplo
nada permanecerá después que hayamos muerto
Yo me pregunto, ¿para qué?
Si toda nuestra vida es vanidad y perseguir vientos.
todas las mañanas abrimos los ojos y bebemos un poco de agua
¿para qué?
Todos los días hablamos con alguien y vemos a los otros a los ojos
todas las noches dormimos y cada madrugada soñamos
¿para qué?
Para qué, si no habrá memoria de las cosas que hacemos ni de las que dejamos de hacer
si un día el polvo se apilará sobre nuestros huesos y la muerte bailará en las tumbas
si un día nadie recordará nuestros hechos y nuestras hazañas
Nada permanece, todo se va en el correr del viento, todo se destruye y todo se carcome
nada permanece más que el olvido
nada permanece, ni siquiera el dolor
Cada día aprendemos y cada día olvidamos
cada noche deseamos y cada mañana sufrimos
Todo es fatiga en el hombre y nada es solaz
no hay calma en la tierra sino lágrimas en el horizonte
Nada permanece más allá de nuestra vida.
Nadie continuará nuestra obra
nadie reconocerá nuestros frutos
Yo me pregunto, ¿para qué?
El tiempo se nos fuga de los dedos y la vida se evapora en cada soplo
nada permanecerá después que hayamos muerto
Yo me pregunto, ¿para qué?
Si toda nuestra vida es vanidad y perseguir vientos.
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